Entrevista a Juan González, Director de Innovación de Colegios Zola

“El reto está en colocar al alumno en el centro de todo el proceso de enseñanza-aprendizaje”

 

Juan González InnovaciónPara los Colegios Zola, la innovación es una “actitud”, una forma de hacer las cosas, una filosofía vital. Como explica Juan González, Director de Innovación de los Colegios Zola, “ha de estar presente en todo, ha de impregnarlo todo y ha de guiar cada decisión que se tome”. En esta entrevista con Juan González, hablamos de innovación, de currículo, formación del profesorado o competencias, entre otros temas.

¿Innovación es un término muy utilizado en educación, ¿pero qué significa para los Colegios Zola?

  • Innovación hace referencia al currículo y a las metodologías aplicadas, y a la tecnología y su uso responsable, pero también la innovación comprende la sistematización de la formación del profesorado, la mejora en la gestión y organización de los centros, y el impulso de las relaciones entre toda la comunidad educativa con el entorno.

¿Y cómo se materializa la innovación educativa en los Colegios Zola?

  • En lo referente a innovación educativa, desde hace más de una década trabajamos sin libros de texto; este nos ha permitido redefinir las metodologías y encaminarlas hacia propuestas más activas. Este hecho ha facilitado que nuestro profesorado se haya familiarizado con el trabajo por proyectos, el aprendizaje por espacios, el trabajo cooperativo, la búsqueda de los centros de interés de los alumnos, la atención al bienestar emocional, y el desarrollo competencial de manera transversal. Una vez generado este ecosistema, la inclusión de la tecnología como herramienta al servicio del proceso de enseñanza-aprendizaje es más natural, sistémica y significativa. Por último, cada uno de nuestros centros educativos posee un carácter propio, una suerte de eje vertebrador que enmarca todas las actividades desarrolladas por los mismos; así, mientras en el Centro Educativo Zola Villafranca pivotamos en torno a “Creatividad, Artes y Emociones”, en el Centro Educativo Zola Las Rozas hacemos lo propio con “Solidaridad, Sostenibilidad y Ayuda al Desarrollo”.

En ocasiones, la innovación se liga de forma predominante a la utilización de tecnología (en lugar de verla como una herramienta al servicio de la innovación). ¿Cuál es tu opinión sobre Innovaciónesto y qué importancia das a la tecnología a la hora de innovar en educación?

  • Es inevitable que, al pensar en innovación, nuestro primer pensamiento sea para la tecnología. Tal y como hemos explicado, la innovación ha de ser algo “integral”, con vocación holística, y por definición abierta a nuevas formas de hacer las cosas. En ese contexto, la tecnología juega un papel muy importante como vehículo de aprendizaje, herramienta para la enseñanza o instrumento de acercamiento, motivación y asombro para nuestros alumnos. Para nosotros, es esencial que el uso de la tecnología esté articulado dentro de la programación de aula, ajustado a los requerimientos del currículo y justificado para el desarrollo de las competencias clave a lo largo de cada etapa educativa. Y ponemos especial interés y cuidado en fomentar un uso responsable y consciente de la tecnología, fuera y dentro de las aulas.

Para tener unos profesores innovadores es necesario….

  • Confiar en ellos. Y crear ambientes que favorezcan la innovación. En primer lugar, escucharles y entender sus inquietudes, sus miedos y sus preocupaciones; y después, ofrecerles los recursos necesarios. La innovación es una inversión, requiere dedicación y un plan claro que seguir. Muchas veces hemos pecado por exceso de estímulos, pero nos ha faltado reflexión.

¿Qué papel juegan las familias para fomentar la innovación en sus hijos?…

  • El papel que juegan las familias en la educación de sus hijos es crucial. Es importante que las familias conozcan, entiendan y compartan el modelo educativo del centro; de este modo es más sencillo acompañar a sus hijos y complementar el trabajo que los docentes desarrollan en las aulas.

¿Qué competencias consideras que se van a pedir a los alumnos que dentro de pocos años se incorporen al sistema laboral?

  • En realidad debemos cuestionarnos por las competencias que desde hace años viene demandando la sociedad en general. Los comentarios sobre las habilidades que se requieren en diferentes momentos – de la escuela a la universidad, de la universidad al mundo laboral- no son tan diferentes, y hacen referencia al pensamiento crítico, la creatividad, las habilidades para relacionarse y comunicarse, el trabajo en equipos multidisciplinares y la gestión del bienestar emocional. Imagina por un momento a cualquier líder político, a cualquier directivo en cualquier empresa, a cualquier docente con estas competencias. Suena bien, ¿verdad?

Se habla mucho de la importancia de que los alumnos adquieran conocimientos significativos, ¿cuál es la clave para lograrlo de forma duradera y extensa en el tiempo?

  • El reto está en colocar al alumno en el centro de todo el proceso de enseñanza-aprendizaje. Escucharles, trabajar a partir de sus intereses, aplicar dAlumnos innovaciónistintas metodologías, cuidar a la persona al tiempo que enseñamos, dar sentido al trabajo de aula (mediante el aprendizaje-servicio, por ejemplo) y celebrar los logros obtenidos mejoran la adherencia y el compromiso de los alumnos con la escuela.

 

¿Consideras que la situación que estamos viviendo va a cambiar el modelo educativo tal y como lo conocemos actualmente?

  • Es innegable el impacto de la crisis sanitaria sobre la labor educativa en las escuelas. Sin profundizar en las causas, la situación de partida o las incertidumbres sobrevenidas, muchos de los ajustes realizados en los centros educativos como consecuencia del cierre total o parcial de los mismos permanecerán en el tiempo. El impulso de la tecnología como catalizador de la educación “expandida” (en cualquier momento, en cualquier lugar), el mejor aprovechamiento de espacios (el aula fuera del aula), o la distribución flexible de los grupos, son algunos de los cambios que deberíamos observar con detalle de aquí en adelante.

La “buena” educación del futuro será la que…

  • La buena educación del futuro será aquella que ofrezca, a todos y cada uno de los alumnos, la posibilidad de desarrollar al máximo todo su potencial personal, cognitivo, social y emocional.